Sobre la revista
Historia
El Boletín del Museo Lasar Segall comenzó a publicarse en septiembre de 1973, cuando la institución aún era gestionada y financiada por la iniciativa privada, a través de una asociación. En aquella época, el Boletín tenía un carácter eminentemente informativo y daba a conocer las exposiciones en cartelera, los cursos y talleres disponibles y la programación de cine. El Boletín se imprimía en blanco y negro, en hojas de papel normal, con un diseño similar al de un sobre postal: doblado, podía sellarse y enviarse como correo directo. Este formato se mantuvo prácticamente inalterado durante mucho tiempo, atravesando varias etapas institucionales del Museo Lasar Segall, incluso tras la incorporación de la institución al Estado, en enero de 1985.
En 2006, el Boletín sufrió una gran reformulación, tanto en su formato como en su contenido. El diseño gráfico se volvió más complejo, a cargo de diseñadores profesionales. La publicación ganó en color y pasó a presentar obras de Lasar Segall en sus portadas. En cuanto al contenido, además de la programación tradicional, aparecían textos más extensos, generalmente relacionados con las exposiciones que se exhibían en el Museo en ese momento.
Esta serie se interrumpió en 2010, cuando el Boletín dejó de circular. Acompañando los cambios de la época, la comunicación con el público migró al medio electrónico. La difusión de la programación del museo pasó a realizarse a través de correos electrónicos, enviados periódicamente a una extensa lista de destinatarios. Más tarde, la incorporación de la institución a las redes sociales amplió el diálogo con el público.
En esta nueva propuesta, la Revista del Museo Lasar Segall busca ampliar el concepto que la originó, sin por ello perder la conexión con el pasado. En su vertiente informativa, la Revista tiene como objetivo dar a conocer al público las actividades realizadas en y por el Museo a lo largo del período cubierto por cada edición. Esto constituye, al mismo tiempo, un registro histórico que puede servir a las generaciones futuras como testimonio de aspectos del panorama cultural —como, por cierto, es el caso de las antiguas ediciones del Boletín, que nos permiten vislumbrar los debates, las preocupaciones y los intereses de quienes nos precedieron—.
En sus aspectos artísticos y científicos, la revista pretende traspasar las fronteras de la institución, abriendo un espacio para acoger, agregar, divulgar, debatir y compartir la producción de conocimiento realizada en otros lugares, por personas e instituciones externas. De este modo, nos interesa establecer un diálogo que beneficie a los campos de conocimiento afines al Museo Lasar Segall y, al mismo tiempo, que enriquezca a la propia institución, aireándola mediante el contacto continuo con lo que se hace más allá de sus muros.
